lunes, mayo 15, 2006

El Señor de los Hidrocarburos

Mi última obsesión se pasea por el mundo con ridículo jersey a rayas. Mi última obsesión se me aparece en sueños y me acusa de crímenes que se cometieron mucho antes de que yo naciera. Mi última obsesión parece decidida a volver a mi vida, cada día, en el telediario de las nueve. Mi última obsesión es un pequeño cocalero boliviano llamado Evo Morales.

Evo Morales. Si el Presidente de Bolivia recibiese un euro cada vez que alguien ha pronunciado su nombre durante este mes, su país habría salido de la pobreza hace ya una semana. Y no es para menos: desde la Nacionalización de los Hidrocarburos, Evo Morales se ha convertido en casi una obsesión.

El presidente boliviano, que hace unos meses nos visitaba embutido en su jersey a rayas, y al que condonamos la deuda, decidió que algo iba a cambiar en su país. Se bajó el sueldo, abrió las puertas a los indígenas y apostó por la austeridad. Pero faltaba algo, así que el 1 de Mayo, Evo anunció el decreto de nacionalización de los hidrocarburos.

Este hecho podría haber pasado inadvertido en España si no fuera porque Repsol YPF, empresa española afincada en Bolivia, tiene un gran peso dentro de nuestra economía, siendo determinante a la hora de marcar los intereses de nuestras hipotecas y el precio de nuestra gasolina; que nos afecta muy directamente, vamos.

Amparados en nuestra condición de “aliados”, preguntamos a Evo por la situación de Repsol, respondiendo éste que no tendría ningún trato de favor. Y eso es preocupante, porque demuestra que el tal Evo es un desagradecido. Porque aunque la condonación de la deuda no deja de ser algo justo, y algo necesario para el progreso de un país, ningún Estado es una ONG, y espera algún favor a cambio. En esta vida nada es gratis, y el dinero, menos.

En cuanto al decreto, estoy de acuerdo en que en un país pobre, el Estado debería ser partícipe de la explotación de sus recursos, pero en su justa medida. Un 50%, ó un 60% sería algo aceptable, pero lo que Evo se propone me parece desmesurado.

Puede que se sienta respaldado por sus aliados Castro y Chávez (dictador y cacique, respectivamente), pero tal vez Evo debiera sentarse a pensar en que está llamado a hacer grandes cosas por su país, y que algún día necesitará nuestra ayuda para poder hacerlas. Lo que no puede pretender es morder la mano que mañana pretenda estrechar, porque, aunque la “madre patria” le debe mucho a Suramérica, tampoco le conviene cabrearnos.

En definitiva, Evo Morales tal vez debiera reconsiderar sus pasos y sus formas, si quiere que, cuando lo necesite, atendamos a su llamada. Porque ellos no olvidan… pero nosotros tampoco.

sábado, mayo 13, 2006

De feminismos y otras gilipolleces


El otro día me desayuné con una noticia más bien extraña: la vicepresidenta De la Vega ha organizado una cena para homenajear a la presidenta chilena, Bachelet, a la que únicamente acudirán mujeres. Como se puede leer en “Paz Digital”:

“Para el miércoles día 10 de mayo, la vicepresidenta primera del Gobierno ha organizado una cena en honor de la jefe de Estado chilena, Michelle Bachelet, cena a la que sólo han sido convocadas mujeres, representantes del mundo de la política, la economía y la cultura. El artículo14 de la Constitución prohíbe que prevalezca "discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, SEXO, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Pero la Constitución es papel mojado cuando el mismo gobierno practica la discriminación, aunque sea en un acto protocolario.”

Es curioso ver cómo el movimiento feminista pretende recuperar el tiempo perdido… imitando aquello contra lo que lucha. Porque… ¿qué es el feminismo? Pues bien, tomas el machismo, y cambias donde pone mujer, por hombre y viceversa. ¡Realmente es un método genial para lograr la igualdad!

En los tiempos que corren, la idea de una sociedad igualitaria va ganando terreno frente a la antigua concepción machista del mundo; sin embargo, de un modo casi sibilino, se ha impuesto la llamada “discriminación positiva”. Lo primero que nos preguntamos es qué tipo de discriminación puede llegar a ser positiva, y la respuesta a la que llego es que ninguna. Ahora… ¿en qué consiste una discriminación positiva? Muy simple, en que una mujer obtenga una serie de ventajas por el mero hecho de ser mujer. A la hora de montar una empresa, por ejemplo, una mujer tiene casi un 200% más de subvenciones. Por ser mujer. ¿Es eso justo? Yo creo que no. Y lo mismo pasa a la hora de pedir un préstamo al Estado para la primera vivienda. ¿Adivináis quién lleva ventaja? ¡Las mujeres, sí señor!

Si intentamos propugnar una sociedad igualitaria, lo primero que debemos hacer es ser igualitarios, dejar de hablar de hombres y mujeres y empezar a hablar de personas. Recuerdo ahora el caso de las Ministras de del presidente Rodríguez. Para propugnar una política de “igualdad” hizo “lo lógico”: discriminar. Quiero que quede bien claro que lo de la “paridad en el Gobierno” a mí me parece una mamarrachada de campeonato: gracias a ese gesto, nadie se toma a las Ministras en serio, porque queda la impresión de que “están ahí por ser mujeres”. Desde la Lewinski, nunca dos tetas consiguieron tanto. Lo triste es que puede que las Ministras sean gente preparada y válida, pero gracias al gesto de su Presidente, nunca seré capaz de verlo. Si queremos ser igualitarios, seámoslo. Yo quiero a los más válidos en cada puesto, y dudo seriamente que se lleve un ministerio con el pene o con las tetas, así que me da igual que sea hombre o mujer.

El feminismo también me resulta ridículo en el día a día. Una vez le abrí la puerta a una chica para dejarla pasar antes, gesto educado hasta donde yo entiendo. Pues bien, la chica se negó a pasar aduciendo que “mi gesto era una muestra flagrante de machismo, que ella sabía abrirse la puerta ella solita y que no necesitaba que yo lo hiciera”. Jo, yo sólo intentaba ser educado, pero tenía delante un claro ejemplo de envidia de pene. También me ha pasado lo contrario: discutir durante horas con una feminista de pro (de las que usan argumentos como “quiero tener a mi marido en casa cocinando y cuidando a los niños”) y a la hora de salir, ver cómo se apartaba para que le pudiera abrir la puerta. ¡Viva la coherencia!

Si de verdad queremos llegar a algo, tendremos que aceptar una realidad: los hombres y las mujeres somos diferentes, tenemos naturalezas distintas. El hombre es más fuerte y por eo en el colegio teníamos que correr en menos tiempo, y los partidos de la ATP son a 5 sets mientras que los de la WTA son a 3. Por otro lado, la mujer tiene la maternidad, y por eso me parece natural que se haya encargado ella siempre de los hijos. Es cuestión de tiempo. Si nos fijamos en las mujeres que han triunfado en el mundo de los negocios o la política, veremos que como mucho han tenido un hijo. Será por algo.

En resumen, que un mundo de mujeres sería aburrido y uno de hombres… muy sucio. Somos distintos y eso hace que todo fluya, que todo sea más divertido. ¿Para qué irse de cena sólo con los amigas… cuando te lo vas a pasar mejor si también van tus amigos, querida De la Vega?

lunes, mayo 01, 2006

Bond, James Bond


Soy, como muchos, fan de James Bond desde que era pequeño, y como tal he crecido viendo sus películas.

El Comandante Bond es un arrogante, hedonista, mortífero e impredecible agente del MI6, el Servicio Secreto Británico. Como cero-cero (es el 007) tiene licencia para matar, y nunca vacila a la hora de hacerlo. Pero además, James Bond es el espejo en el que todos los hombres querríamos mirarnos: todo en él es una oda a la masculinidad, empezando por las mujeres, sus gadgets (gracias al trabajador Q) y los deportivos de lujo.

El personaje de James Bond, creado por Ian Fleming, está basado en una generación de espías británicos que actuaron durante la I Guerra Mundial. El entonces Imperio Británico, apeló al patriotismo de sus hijos ricos en esos tiempos tan difíciles. Se les ofrecía un poco de aventura a esos hombres hastiados de lujo y privilegios… ¿quién podría negarse? Tras ser entrenados, viajaban allá donde se les requería para mezclarse con una élite a la que pertenecían y obtener información de ella mientras seguían con sus vidas de de casino, mujeres y alcohol... al Servicio de Su Majestad.

Pues bien, ayer cayó en mis manos el tráiler (en francés) de la última película de James Bond, Casino Royale, que ahora mismo se está rodando. Y la peli promete. Podéis encontrar el video en el link:
TRAILER

Es grande el revuelo que acompaña a esta nueva entrega de la saga Bond. Los fans acusan a Daniel Craig de ser rubio, bajo y feo para el papel, habiéndose llegado incluso a impulsar un boicot contra la película. Y no les falta razón, para qué vamos a engañarnos. Todo este movimiento ha propiciado la aparición de webs anti-Craig como CraignotBond (http://www.craignotbond.com/) donde se le compara con el Bond original, Sean Connery.

Sin embargo, no es éste el primer Bond que tiene problemas con los fans antes de empezar el rodaje. George Lazenby apenas tenía experiencia como actor cuando comenzó el rodaje de “007, al servicio de Su Majestad”, y fueron tan duras las críticas que ya nunca volvió a encarnar a Bond tras ese extraño film sin gadgets, en el que el agente se casaba con MoneyPennie. Al final, ella moriría en lo que resultaría un momento “demasiado intenso” para los amantes de la saga.

Esto vino a demostrar que las películas de Bond (y con la próxima serán 21) no tienen mayor pretensión que la de entretener. No se busca adoctrinar a nadie, ni mover ninguna conciencia, y eso parece que lo conseguirá la inminente Casino Royale. Se nos ofrecen explosiones, chicas y tecnología, amén de un Aston Martin que intentará estar a la altura del Vanquish de “Muere Otro Día”… ¿quién quiere más?

En fin, tendremos que esperar hasta el 24 de Noviembre para ver el resultado y decidir por nosotros mismos si Daniel Craig merece volver a decir aquello de “Mi nombre es Bond, James Bond”, mientras se toma un martini con vodka (mezclado, no agitado) en la próxima entrega…

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