viernes, mayo 11, 2007

El dueño de la pelota

Algunas de las lecciones más valiosas de la vida se aprenden jugando.

El otro día vi a un grupo de niños jugando a fútbol en el patio del colegio. Llamaba poderosamente mi atención uno de ellos, un chaval delgado y paticorto que entraba durísimo y gritaba sin parar.

Resultaba curioso ver cómo todos sus compañeros se plegaban ante sus caprichosas exigencias y su creativo arbitraje. Juez y parte, el dueño de la pelota amenazaba a voz en grito con expulsar del partido a aquél que le hiciera un caño o le metiera un gol. Y todos tragaban.

Porque el dueño de la pelota sólo juega con sus reglas.

Mientras volvía a casa vinieron a mi mente aquellos que, cuando yo era un niño, fueron los dueños de la pelota. Recordé cómo su pequeño régimen se veía sacudido cuando llegaba un chico al que no le importaba compartir su balón con todos; y cómo ellos comprendían entonces que su despótica actitud les dejaba sin amigos cuando nadie quería su pelota.

Ayer el niño gritón volvió a mi mente en forma de correo electrónico.

El mail era de un viejo amigo al que no veía desde hacía algún tiempo y del que últimamente sólo sabía lo que leía -o veía- esporádicamente en su blog. En unas pocas líneas, mi amigo me pedía educadamente que borrara el enlace a su blog que hay en el mío, porque en esta nueva etapa de su vida -decía- en la que todo le iba genial, no quería conservar el frío recuerdo de los de la etapa del Pilar. Porque, insistía de nuevo, quería acabar con todas las conexiones que le quedaban con nosotros.

Nunca tan pocas palabras me hicieron tanto daño.

Es doloroso pensar que un mail de tres párrafos sea suficiente para dar carpetazo a una amistad que ha durado más de una década; que un puñado de palabras pretendan borrar de mi memoria las tardes que pasamos fusilando las canciones de Sabina en el piano de su casa, las interminables sesiones de cine que apretujados en los sofás de su salón disfrutamos cuando sólo él tenía aire acondicionado en casa, las tardes jugando a la play, los piques, las fiestas, las risas… ¿Cómo puede pedirme que le olvide a él, a un amigo con el que he crecido?

Y aunque yo puedo negarme a olvidar, me parece deplorable que todo lo que hemos vivido juntos ya no signifique nada para él.

Resulta especialmente lamentable que el motivo de nuestro distanciamiento no fuera otro que una desafortunada confusión en la que nadie ganó nada y todos perdimos. Que parezca obviar que él hizo imposible la reconciliación al mostrarse inflexible, negándose a aceptar su parte de culpa en el asunto, cruzado de brazos como un niño gritón al que todos tuvieran que hacer caso porque él es el dueño de la pelota.

Sólo que esta vez no había pelota, y él se quedó, como el niño caprichoso que no maduró, solo.

Espero que él comprenda mi decisión de mantener el enlace de su blog en el mío, como yo he comprendido la suya de borrarlo.

Y aunque lo fácil hubiera sido plegarme a sus deseos para evitar situaciones incómodas, he decidido no hacerlo porque aun espero que un día comprenda que ceder no es de débiles, sino todo lo contrario.

Porque quiero que sepa que aun no doy nuestra amistad por perdida.

Porque con mi pelota, jugamos todos.

9 comentarios:

GABI dijo...

Buenas, Javi!
Te comprendo perfectamente. Nosotras tuvimos una amiga con la que llevábamos 11 años y de buenas a primera dejó de salir con nosotras. Simplemente la llamábamos y nos decía que no le apetecía o que no quería salir, hasta que un día nos dijo que no la llamáramos más que no quería saber nada de nosotras. De esto hace 8 años y aún cuando nos acordamos de ella seguimos sin saber por qué se acabó nuestra amistad. A ti te han dado explicaciones pero a nosotras ni eso. No sabemos nada.
Por otro lado, te digo que la esperanza es lo último que se pierde porque precisamente hace dos años hubo un gran mal entendido con una de mis mejores amigas. Eso parecía que no tenía solución y que la cosa no tiraba ni para adelante ni para atrás. Sin embargo, a día de hoy está todo arreglado y nos llevamos de nuevo genial porque por ambas partes se cedió y cada parte aceptó su culpa. Siempre he pensado que cuando el amigo merece la pena hay que pedir perdón porque siempre se gana mucho más de lo que se pierde: parte de tu orgullo a cambio de un amigo. Creo que sales ganando si el amigo merece la pena.
Decirte que me parece que eres una gran persona por la postura que has tomado y bastante madura.
Un beso!

Álvaro dijo...

No puedo añadir mucho más a lo que has escrito Javi. Me parece un artículo redondo. Estoy contigo y pienso igual que tu. A mi también me parece una pena lo que ha pasado, pero no acepto que sólo tengamos que ceder nosotros.
Gabi, me alegro de que al menos pudieras arreglar lo del malentendido con una de tus amigas, al menos veo que es posible hacerlo.
Un saludo a los dos y gracias por comentar en mi fotolog!

-- dijo...

enhorabuena por tu artículo, ojala tuviera yo narices de decir lo mismo en mi blog, pero me siento bastante observada. Yo... que quieres que te diga.. he tenido experiencias de éstas como todo el mundo, pero... si no quiere jugar con tu pelota.. que no juegue, él se lo pierde, al fin y al cabo, para mantener una amistad se necesita voluntad por las dos partes. Aquello que escape de esta definición, que se lo hagan mirar....

Escoger caminos implica abandonar otros (Coelho)

Javi dijo...

Hola Gabi,

Me consuela ver que no es algo que sólo nos haya pasado a nosotros y que la mayoría de las veces tiene solución.

El problema que tuvimos con nuestro amigo se empezó a complicar enseguida, vista la actitud que él decidió adoptar. Espero que, pasado un tiempo y templados los ánimos, podamos sentarnos juntos y reírnos del asunto.

Un beso!!

A Álvaro,

Muchas gracias por tus ánimos. Sabes bien que no ha sido fácil escribir sobre un tema tan espinoso...

Por cierto, ¡siempre aprovechas para hacer publicidad de tu flog! Pues venga, voy a ayudarte: blogueros todos, pasaos por el flog de Álvaro que, aunque acaba de empezar, nos reserva cosas muy interesantes!!!

Un abrazo!!

A Yamy,

En primer lugar, darte la bienvenida al blog. Creo que es la primera vez que comentas, así que, ante todo, gracias.

Aunque estoy de acuerdo contigo en que "si no quiere jugar, pues peor para él", siempre duele un poco ver cómo una persona que aprecias se aleja de ti, sobre todo cuando no entiendes sus motivos para no jugar contigo!!

Un beso!!

Anónimo dijo...

donde esta el dueño de la pelota?

GABI dijo...

Eso digo yo, ¿dónde te has metido Javi?
Nos tienes olvidados.
Un beso!

Javi dijo...

Siento no haber escrito nada en los últimos días, pero esta semana he ido de culo.

A ver si puedo sacar un poco de tiempo durante el finde, hay un par de temas de los que me gustaría hablar...

Un abrazo!

Anónimo dijo...

HOLA JAVI!

Todos podemos comprobar que con los años ,las amistades cambian,cuando sales dle colegio y empiezas la universidad,sobre todo si te vas fuera, se afianzan las buenas amistades,las verdades y las que no...se quedan en quedadas en vacaciones,en coincidencias en fiestas o recuerdos de selectividad...no por ello el cariño y momentos pasados mueren...la gente que quiere romper con su pasado como si quisiera romper con media vida,vivida ya... como dice un canción...el camino se hace andando pero un desierto es un desierto...

un bsito Javi

Javi dijo...

¡Hola Anónima!

Creo, como tú, que si uno renuncia a sus recuerdos renuncia también a su identidad.

No podemos saber quiénes somos si no sabemos de dónde venimos, ¿no?

Un beso, se te echaba de menos en el blog!

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